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jueves, 1 de octubre de 2015

La Pareja Ideal está en nuestro Interior...

Las relaciones de pareja han ocasionado niveles de dolor y ansiedad muy alto en la mayoría de las veces. 

Muchos estamos buscando equilibrar nuestras energías masculinas y femeninas dentro de nuestro Ser para poder salir de la distorsionada idea que tenemos sobre éstas.

Para esto debemos entender que todo comienza con nosotros. Quien nos acompaña como pareja simplemente es un espejo para que aprendamos de él y evolucionemos con él.

Nadie, absolutamente nadie te podrá amar como sólo tú puedes hacerlo ni podrás amar a nadie más de lo que tú te amas.

Cuando buscas que alguien te dé ese amor que tú no estás dispuesto a darte, entonces generas una necesidad y ésta es la pareja que llegará a tu vida... la que intenta llenar tus necesidades. Pero esto, no durará por mucho tiempo, se convertirá en una relación con insatisfacciones. Cada uno de los integrantes de la relación reflejará al otro los desequilibrios de necesidad, posesión, expectativas irreales, control, manipulación, entre otros.

Pero si tienes integradas y equilibradas en tu interior las energías femeninas y masculinas, entonces, en ese momento se puede decir, que estás enamorad@ de ti mismo y no necesitarás que nadie te satisfaga emocionalmente... te sentirás complet@, feliz y exitos@... Transpirarás la alegría de la vida con o sin pareja y no sentirás el vacío interno que produce estar necesitado y desequilibrado.


Cuando se alcanza este equilibrio, entonces el "Yo Soy" de tu Ser, proyecta este sentir y llegará a ti esa persona que quiera compartir contigo. No sentirá la presión de cumplir con tantos pedidos que hace la pareja a nivel emocional y estará alineado con tu deseo y tu camino presente...

Escrito por Ana María Rodríguez

lunes, 21 de septiembre de 2015

Nuestr@ Niñ@ Interior




Cada uno de nosotros sabemos a qué venimos a esta escuela llamada planeta "tierra". Cuando nacemos, en lo más profundo de nuestro Ser sabemos la razón. Además nuestra alma  ya ha escogido cuál va a ser nuestra familia, nuestros grandes maestros. Aquellos que nos enseñarán de una u otra manera a relacionarnos con la sociedad en la medida que crecemos. Nuestros padres nos enseñarán cómo es el respeto por la autoridad; nuestros hermanos, de quien aprenderemos a relacionarnos en el mundo laboral, en fin, en la medida que crecemos en este sistema se nos presentarán experiencias de vida desde muy bebés que nos irán marcando nuestra personalidad, experiencias que una y otra vez vendrán a nosotros hasta que podamos aceptarlas y así mismo aceptarnos a través de ellas.


Debido a la forma como hemos sido criados nos han instaurado ciertas creencias y normas que nos permiten desempeñarnos en los diferentes sistemas a los que pertenecemos, social, familiar, laboral, pareja, etc. Cuando nos negamos a asentir con amor la circunstancia que se nos presenta, ya sea a través de  juicios, críticas, miedo, culpabilidad, etc, entonces atraeremos a nuestras vidas una y otra vez como un imán, la misma circunstancia y personas que nos te mostrarán esta misma experiencia, generándonos en muchas ocasiones traumas o consecuencias emocionales que nos dejarán huella desde nuestra infancia... y desde ahí nos relacionaremos en nuestra adultez con lo que nos rodea..
Todas aquellas circunstancias difíciles que se nos puedan presentar como problemas, fricciones, desencuentros que vamos teniendo con los demás pueden deberse a que cada uno de nosotros llevamos un niño interior herido y que generalmente se nos manifiesta con las personas más cercanas, porque son con las que más tenemos confianza, cercanía y a las que más queremos.
El niño interior herido... se le llama a los daños emocionales que vienen de la infancia, que fueron repetitivos y se instalaron en la persona -como el malestar, dolor, miedo, inseguridad- y que como adultos traemos arrastrando hasta el momento presente.
Lo identificamos porque son sensaciones que nos hacen sentir mal en todo momento o con mucha frecuencia e intensidad. Que no nos dejan hacer lo que queremos, y hacemos cosas inadecuadas de forma repetida. “Quiero hacer las cosas bien, pero termino haciéndolas mal”, la voluntad no me responde.
El niño interior herido lo identificamos, ya como adultos, porque se manifiesta a través de:
- Sentimientos de malestar.- No logramos sentirnos bien ni solos ni acompañados. Por mucho tiempo podemos pensar que la culpa de nuestro malestar es de los demás y ellos son los que tienen que cambiar para que yo esté bien, sin embargo, la fuente del malestar está dentro de cada uno.
- El tipo de relaciones que tenemos con los demás.- Relaciones co-dependientes, relaciones de maltrato, de abuso, que no son equitativas; relaciones matrimoniales en donde uno cede y cede y el otro gana y gana. Incapacidad para resolver conflictos en forma equilibrada.
- Enfermedades.- Presencia de enfermedades recurrentes y que a veces no tienen explicación. Algunas de éstas son ideadas por la mente y por una situación emocional. Enfermedades crónicas y/ degenerativas.
- Adicciones.- En la medida en que vivo con malestar permanente –me siento mal, mis relaciones están mal...- que no logro respuestas a mis problemas, no puedo vivir con dolor perpetuo. Y este dolor emocional, interno, eventualmente se convertirá en dolor físico y por lo tanto yo requiero de un alivio, o al menos de un espacio de alivio.
Cualquier adicción tiene la finalidad de aliviarnos del dolor que sentimos. Pero el alivio que sentimos tiene un efecto temporal pues no cura el verdadero problema y mucho menos, llena el vacío que tenemos en nuestro interior.

Entre las causas de las heridas en el Niño Interior se encuentran:
+ El maltrato.- ya sea físico –golpes, agresión sexual- ó psicológico –burlas, insultos, sarcasmo, desprecio, lejanía emocional, perfeccionismo, comparaciones, chantajes….-. la sobreprotección es un maltrato pasivo, ya que los padres resolvieron los problemas del hijo para que éste no se molestara, cuando en realidad lo que hace es impedir que los niños desarrollen habilidades, a través de su esfuerzo, que van a necesitar toda la vida. La intolerancia a los errores; la falta de límites, entre otras.
Los sentimientos y patrones de comportamiento que aprendimos en la infancia y que los mandamos al inconsciente y que con el paso del tiempo se volvieron automáticos, es lo que ahora nos está atorando en nuestro desarrollo.
En la infancia eran adecuados pero en la edad adulta ya no nos sirven.
Por ejemplo, si cuando era niño tenía que guardar silencio para que no me regañaran, ya ahora como adulto el quedarme callado no me sirve, al contrario, me genera más problemas.
Hoy mi invitación es a tomar a tu Niñ@ Interior de la mano, en tu corazón... darle un tiempo y espacio al día en el cual puedas contactar con él(ella). En la medida que tu Niñ@ Interior , te tome más confianza, seguridad y amor... Tú como adulto lo verás reflejado en tu actuar diario... tendrás más seguridad, más confianza para tomar la vida tal  como es. Estarás más en disposición de decidir por tí y para tí. No serás la copia de nadie... simplemente serás la mejor versión ORIGINAL de tí mismo y cuando esto se logre vivrás en armonía y equilibrio, de la mano de la alegría y con muchos deseos de vivir y cumplir metas!



miércoles, 16 de septiembre de 2015

Somos víctimas de nuestras experiencias o somos creadores de las mismas.?

Somos víctimas de nuestras experiencias o somos creadores de las mismas.?

Cuando mantenemos mirando hacia el exterior, buscando el causante de nuestras dificultades y problemas... , buscando ese culpable al que le podemos hacer reclamos y reproches de lo que hasta hoy nos sucede...estamos desde la posición de víctima. Y sin darnos cuenta nos mantenemos la gran parte de nuestra vida ejerciéndola desde ahí y nos sumimos en una gran tristeza, rabia, depresión, ira, odio, resentimiento, depresión, etc. lo peor de todo, es que vivimos rotulando los seres humanos, generalizamos y creemos que como "Éste" me hizo... entonces todos son iguales.
Y, siento que la Energía Divina nos hizo a todos Unicos e Irrepetibles y cuando digo ésto es para TODO... no sólo para lo que yo crea que es así y para el resto de las cosas... "Todos son iguales"
Hoy, mi invitación es a pasar de la versión "víctima" a la versión "responsable", entendiendo que todo lo que nos suceda somos los únicos creadores de las mismas circunstancias. Tenemos libre albedrío y como tal tenemos el grandísimo regalo de poder "elegir". La vida es una "Y", en la que podemos elegir "SI" o elegir "NO", y de acuerdo a esa elección hay unas consecuencias o resultados de la misma.
Por muy difícil que nos parezca nuestras circunstancias de vida, hagámonos responsables de nuestras elecciones y así no cargaremos tanto peso en nuestro corazón... de tantas emociones difíciles que lo único que hacen es restarnos fuerza en nuestro diario vivir... Levantémonos por nuestras vidas, elijamos desde el corazón... El nunca nos fallará y hagámonos cargo de los resultados...Cuando lo hagamos de ésta manera, sólo tendremos que agradecerle a la VIDA porque cuando estemos llenos de amor... pase lo que pase...nos sentiremos tranquil@s, amoros@s, armonios@s con nosotros mismos y por lo tanto, con los demás. Todo comienza por nosotros!

Escrito por Ana María Rodríguez

lunes, 17 de agosto de 2015

Mi verdadero y sentido lugar...



Alguien muy importante me decía en estos días". "Ana María los "me toca", "tengo que" y "debo" se acabaron en mi vida.

"Me toca trabajar, etc..." Tengo que ver por mis hijos, marido, etc." y "debo hacer mercado, etc". A esta altura de mi existencia, la vida me ha pasado una cuenta de cobro muy alta que se ve reflejada en mi salud, la cual acepto con mucho amor... Hoy... "me toca amarme... Tengo que respetarme... y debo valorarme... Me coloco en primer lugar si quiero continuar un poco más de tiempo en esta vida".
Hoy comprendo con mucho amor... que si yo no me amo, no me valoro y no me respeto... nadie lo hará por mi... las personas que tengo a mi alrededor, me muestran día a día... el lugar en el que debo colocarme para mi... para llenarme de ese amor, respeto y valor para así poder brindarlo a los demás.
Una vez lo tengo en mi... no necesito buscar a nadie que me lo brinde... un amigo, una pareja, etc.
Pasamos los días buscando en los demás lo que verdaderamente nosotros debemos darnos.
Cuando comprendamos y lo vivamos desde ahí...desde el amor, el respeto y el valor que cada uno merecemos brindarnos... nos sentiremos libres y tocaremos un poco la felicidad!